Celebra lo pequeño

Cuando eres pequeño, eres capaz de brindar experiencias artesanales, de amables detalles y de ser cuidadoso de los resultados.

Cuando eres pequeño, puedes conocer personalmente a cada cliente. Puedes darte el lujo de hacer pequeñas cosas que importan, como llamar a un cliente o pasar una hora tratando de entender cómo puedes ayudarlos mejor.

Cuando eres pequeño, te puedes asegurar que cada correo electrónico, cada vídeo, cada blog, y cada mensaje en tu estado sea cuidadosamente elaborado.

Cuando eres pequeño, te puedes asegurar de que todos estén en la misma página. Y si no lo están, puedes averiguar el porqué solo con preguntar.

Cuando eres pequeño, puedes cambiar de rumbo rápidamente, porque así lo quieres o porque hay una nueva oportunidad que hay que explorar.

Cuando eres pequeño te puedes permitir preocuparte.

Cuando eres pequeño, puedes afectar a las personas profundamente.

Una vez eres grande, todo cambia.

Una vez eres grande, no puedes conocer a todos tus clientes (o incluso a todos los que trabajan contigo).

Pierdes ese círculo crucial de retroalimentación entre tus clientes, sus verdaderas necesidades y la gente en la cima con sus metas de ingresos y demandas de acciones.

No puedes crear los pequeños detalles que tanto importan, que crean amor y confianza y encantan a tu audiencia.

Simplemente no hay tiempo suficiente. Todo es demasiado grande.

Lo que es más importante, una vez eres grande no puedes volverte pequeño de nuevo.

Volverte grande es un viaje de ida.

Mantenerte pequeño es también un viaje. Es solo que no es tan obvio.

Mantenerte pequeño requiere trabajo. Debes escoger el encontrar mejores maneras de hacer las cosas en lugar de solamente gastar dinero y recurso humano innecesario para solucionar problemas. Calidad sobre cantidad.

Lo pequeño es grandioso.

Lo grande puede ser buenísimo también, pero lo grande recibe mucha atención. A lo grande le gusta hacer sentir inadecuadas, sin una razón aparente, a las personas que hacen un trabajo pequeño y significativo. La compañía que ha lanzado recientemente su primera oferta de acciones en la bolsa de valores acapara los titulares en los medios por meses. El crecimiento del capital de riesgo en estos días es algo muy importantesiempre.

Lo grande es celebrado porque es fácil de explicar. Los ingresos más grandes, las marcas más poderosas, los que tienen la mayor cantidad de empleados, los de más rápido crecimiento. Siempre hay uno de cada categoría.

Es divertido hablar de lo grande («¿Viste los ingresos de AcmeCorp en este trimestre? Guau».), pero lo grande no es sinónimo de mejor. Y lo grande no siempre importa.

Es difícil separar lo grande de la ambición. Algunas personas se hacen ricas cuando una compañía sale a bolsa. Los inversionistas y los fundadores se hacen ricos. Los que no mejoran su situación son los empleados y los usuarios.

Lo pequeño no es tan fácil de explicar. Sin tener números grandes con los cuales compararte, tienes que poner atención a los detalles. Tiene que leer más allá de los titulares y depender de tu experiencia.

Los detalles importan cuando algo es pequeño. Los detalles son la razón por la cual las personas que nos importan aman las cosas pequeñas.

Lo pequeño es grandioso.

Lo grande raramente se mantiene grandioso, aunque lo haya sido cuando era pequeño.

Deberíamos de celebrar lo pequeño.

Celebrar a las pequeñas compañías y las pequeñas ideas y los pequeños proyectos.

Celebrar a los emprendedores que entienden lo difícil que es quedarse pequeño y escoger hacerlo de todas formas.

Celebrar lo pequeño y lo rentable en un mundo de grandezas y desperdicios.

Quedarse pequeño es un arte. Las limitaciones son una guía hacia la grandeza.

No tienes que hablar mal de lo grande para acoger lo pequeño. Lo grande es lo que es. Algo será siempre lo más grande, y algunas veces lo grande está bien hecho. Algunas cosas deben volverse grandes para cambiar el curso de la historia de la humanidad o para traer el bien a todas las personas.

Lo grande no es realmente el enemigo. Los enemigos reales son los supuestos invisibles que rodean lo grande, la gravedad de lo grande, el sentido de pensar que si lo que estoy haciendo no se hace grande entonces no es lo suficientemente bueno, yo no soy bueno. Eso no es cierto.

Lo pequeño no recibe el respeto que merece. Vamos a cambiar eso.

Celebra la cosa pequeña que estás construyendo. Reconoce su importancia. Date una palmada en la espalda. Disfruta los momentos con los detalles y los clientes que lo grande jamás tendrá.

Aprecia a los pequeños emprendedores y negocios y proyectos y organizaciones a tu alrededor que hacen que tu vida sea mejor porque a ellos les importa la gente y el trabajo más que el crecimiento y la participación de mercado.

Lo pequeño importa.

Celebra lo pequeño.

Fuente: Corbett Barr

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